![]() |
| Fredo acepta, resignado, el traslado a su nuevo hogar. |
La semana con Fredo ha estado llena de trabajos y de
tensión, de felicidad y de emociones. Su último día con nosotros, ayer, fue, si
cabe, todavía más emocionante. Habíamos quedado con un posible adoptante a
última hora de la tarde. Debíamos coger el coche y recorrer unos 100 kilómetros
hasta llegar a la masía en la que vive. Su perfil era el ideal para nuestro
querido Fredo. Una familia joven, con una hija, en el campo.
Tras perdernos –quizás el subconsciente nos hacía no querer
decir adiós a nuestro querido animal- finalmente llegamos a la nueva casa de
Fredo. No me extenderé en el encuentro porque ello pertenece a la intimidad de
los nuevos adoptantes. Simplemente diré que se desvanecieron cualquier tipo de
prevenciones y que nos pareció que teníamos ante nosotros el mejor futuro que
le podíamos ofrecer a nuestro querido Fredo.
Así pues, nos dijimos adiós rápidamente. Las despedidas
dolorosas, cuanto más breves, mejor. Fredo nos miraba sin entender nada, sujeto
con una cadena a su nueva casa. Suponemos que todavía se sentirá triste, hasta
que se adapte a su nuevo hogar. Lamentamos enormemente su sufrimiento, pero merece la pena. Esperamos que su felicidad en los próximos años compense estos
momentos de tristeza.
![]() |
| Un triste adiós y un futuro de esperanza. |
Con la nueva vida de Fredo, que seguramente tendrá una nueva
identidad, toca decir adiós a este espacio, creado para darle una segunda
oportunidad. Gracias a vosotros, quienes lo habéis leído y habéis compartido
sus vivencias, ha podido Fredo encontrar un nuevo hogar. Por ello, os estaremos
siempre agradecidos.
Hay muchas imágenes de estas últimas horas que vuelven a mi mente. Pero quiero recordar el último paseo que dimos con él por
Montjuïc, su hábitat durante esta semana, y cómo se emocionaba entre la
vegetación, buscando rastros y experimentando olores y sensaciones. Os dejo
unos segundos en vídeo de ese paseo, una forma de que experimentéis qué
significaba pasear a ese magnífico y noble animal.
Fredo visita Montjuïc por última vez antes de encaminarse a su nuevo hogar.
Ayer finalizamos la revisión de “La delgada línea roja”, una
maravillosa película de Terrence Malick. Como despedida, incluyo unos
pensamientos del capitán James “Bugger” Staros, interpretado con maestría por
el actor Elias Koteas, que se refieren a su tropa y que definen, a la
perfección, nuestros sentimientos hacia nuestro querido Fredo:
“You are my sons, my dear sons. You live inside me now. I'll carry you wherever I go”.
“You are my sons, my dear sons. You live inside me now. I'll carry you wherever I go”.








