sábado, 23 de febrero de 2013

Día 8: ¡Hasta siempre, Fredo!


Fredo acepta, resignado, el traslado a su nuevo hogar.
La semana con Fredo ha estado llena de trabajos y de tensión, de felicidad y de emociones. Su último día con nosotros, ayer, fue, si cabe, todavía más emocionante. Habíamos quedado con un posible adoptante a última hora de la tarde. Debíamos coger el coche y recorrer unos 100 kilómetros hasta llegar a la masía en la que vive. Su perfil era el ideal para nuestro querido Fredo. Una familia joven, con una hija, en el campo.

Tras perdernos –quizás el subconsciente nos hacía no querer decir adiós a nuestro querido animal- finalmente llegamos a la nueva casa de Fredo. No me extenderé en el encuentro porque ello pertenece a la intimidad de los nuevos adoptantes. Simplemente diré que se desvanecieron cualquier tipo de prevenciones y que nos pareció que teníamos ante nosotros el mejor futuro que le podíamos ofrecer a nuestro querido Fredo.

Así pues, nos dijimos adiós rápidamente. Las despedidas dolorosas, cuanto más breves, mejor. Fredo nos miraba sin entender nada, sujeto con una cadena a su nueva casa. Suponemos que todavía se sentirá triste, hasta que se adapte a su nuevo hogar. Lamentamos enormemente su sufrimiento, pero merece la pena. Esperamos que su felicidad en los próximos años compense estos momentos de tristeza.

Un triste adiós y un futuro de esperanza.
Con la nueva vida de Fredo, que seguramente tendrá una nueva identidad, toca decir adiós a este espacio, creado para darle una segunda oportunidad. Gracias a vosotros, quienes lo habéis leído y habéis compartido sus vivencias, ha podido Fredo encontrar un nuevo hogar. Por ello, os estaremos siempre agradecidos.

Hay muchas imágenes de estas últimas horas que vuelven a mi mente. Pero quiero recordar el último paseo que dimos con él por Montjuïc, su hábitat durante esta semana, y cómo se emocionaba entre la vegetación, buscando rastros y experimentando olores y sensaciones. Os dejo unos segundos en vídeo de ese paseo, una forma de que experimentéis qué significaba pasear a ese magnífico y noble animal.


Fredo visita Montjuïc por última vez antes de encaminarse a su nuevo hogar.

Ayer finalizamos la revisión de “La delgada línea roja”, una maravillosa película de Terrence Malick. Como despedida, incluyo unos pensamientos del capitán James “Bugger” Staros, interpretado con maestría por el actor Elias Koteas, que se refieren a su tropa y que definen, a la perfección, nuestros sentimientos hacia nuestro querido Fredo:

You are my sons, my dear sons. You live inside me now. I'll carry you wherever I go”.

7 comentarios:

  1. Me alegro mucho por Fredo y por vosotros, espero que sea un buen lugar para él.

    Gracias por hacernos participar de está bonita historia a través de este blog.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por compartir esta magnífica historia y por dejarnos conocer a este buenazo de Fredo. Gracias también por rescatarlo, cuidarlo y haberos volcado en su bienestar con tantísimo cariño. Ojalá hubiera más gente como vosotros. Espero y deseo que sea muy feliz con su nueva familia.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. ¡Muchas gracias, Mónica! Fredo es feliz. Y nosotros también. ¡Un abrazo bien grande!

    ResponderEliminar
  4. La verdad es que habéis conseguido que los que hemos ido siguiendo esta historia (breve, pero intensa!) nos hayamos encariñado con Fredo y ya sea como un poco nuestro también... ¡Gracias por compartir la experiencia! Celebro muchísimo el final feliz, aunque suponga quedarnos sin la ración diaria de las entrañables aventuras de nuestro amigo. ¡Hasta siempre! Mae

    ResponderEliminar
  5. ¡Muchas gracias a ti, Mae! Fredo nos dio mucho amor en el poco tiempo que estuvo con nosotros. Ojalá el blog sirva para concienciar de que cada uno de estos animales tiene su propia personalidad y sentimientos y para que los dueños sean conscientes de la responsabilidad que comporta poder disfrutar de su compañía. ¡Hasta siempre!

    ResponderEliminar
  6. Me alegro muchísimo de que Fredo haya encontrado un buen hogar, y todo gracias a encontrarse en su camino con vosotros. De verdad, gracias por hacerle este grandísimo favor a este animal, y gracias también por crear esta historia. Habéis conseguido que la historia de Fredo y vosotros me emocione, y hasta que me haya enamorado de este animal.
    De nuevo, gracias.

    ResponderEliminar